
Esta fotografía forma parte de ‘Bilbao, puertas abiertas‘, el diario visual de uno de nuestros viajes. Una ciudad acogedora y cosmopolita, moderna y tradicional, vista desde arriba, desde abajo, por mar, por tierra, por aire. La casa de Jalil es el hilo conductor de esta historia, un piso donde todas -repito- todas las puertas estaban abiertas. No fue nada premeditado, pero esa simbología se ha apropiado de cada imagen, destapando una ciudad a la que siempre se quiere volver.











